El Hospital de Sant Pau cambia la vida de un joven con Tourette extremo gracias a la neurocirugía

Mediante la estimulación cerebral profunda, los médicos han logrado neutralizar los tics discapacitantes de un paciente de 21 años

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El tratamiento ha permitido que el joven recupere sus estudios y su vida social. Foto: Europa Press

 

La medicina de vanguardia en Barcelona ha vuelto a marcar un antes y un después en la vida de un paciente. El Hospital de Sant Pau ha anunciado el éxito rotundo en el tratamiento de un caso de síndrome de Tourette de extrema gravedad. El protagonista es un joven de 21 años que, tras vivir en una situación de dependencia absoluta y aislamiento, ha recuperado su libertad gracias a la estimulación cerebral profunda, una técnica que actúa como un "marcapasos" para las neuronas.

 

Una intervención de precisión contra el estigma

El paciente sufría un cuadro clínico límite que no respondía a ninguna medicación convencional. Sus síntomas incluían coprolalia (emisión involuntaria de insultos), klazomanía (gritos incontrolados) y clafomanía (tendencia destructiva de objetos). Este conjunto de tics no solo le causaba un dolor físico constante, sino un estigma social que le impedía llevar una vida normal.

La operación, liderada por expertos del servicio de Neurología, consistió en la implantación de dos electrodos en el globo pálido interno, la zona del cerebro responsable de los trastornos hipercinéticos. Estos dispositivos están conectados a un neuroestimulador oculto bajo la piel, cerca de la clavícula, que envía descargas eléctricas precisas para bloquear la actividad cerebral anómala que genera los tics.

 

La transformación: de la parálisis social a la integración

A diferencia de otros procedimientos, los resultados de la estimulación cerebral no aparecen de la noche a mañana. El proceso ha sido una carrera de fondo:

  • A las dos semanas: Se activaron los electrodos para iniciar las descargas.
  • A los tres meses: El paciente comenzó a notar las primeras mejorías leves.
  • A los nueve meses: Los cambios ya eran sustanciales y transformadores.

Más de un año después de la cirugía, el doctor Javier Pagonabarraga, responsable de la Unidad de Tics, confirma que el joven ha mejorado de forma casi completa. Aunque persisten algunos tics mínimos, la diferencia con su estado anterior es abismal. El joven ha podido retomar su grado en Integración Social, practicar deporte y, algo tan sencillo pero vital como pasear solo por la calle o quedar con sus amigos.

 

Sant Pau: un referente único en España

Uno de los mayores retos para quienes padecen Tourette en su forma más severa es encontrar centros con un abordaje integral. Muchos fármacos tradicionales, como los antipsicóticos, provocan efectos secundarios graves como lentitud de pensamiento o movimientos pesados.

En este sentido, el Hospital de Sant Pau se consolida como un centro de excelencia internacional:

  • Acumula más de 25 años de experiencia en estimulación cerebral profunda.
  • Cuenta con una consulta de neuropsiquiatría única en España, especializada en casos complejos de Tourette, Huntington y Parkinson.
  • Ofrece una alternativa real para aquellos pacientes "refractarios" que ya no encuentran alivio en la farmacia.

"Ha recuperado su autonomía", destaca el doctor Ignacio Aracil, adjunto de Neurología, subrayando que el éxito no solo es clínico, sino profundamente humano al devolverle a una persona joven el control sobre su propio cuerpo.

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